14.1.14

A lo mejor, si no aprendo a querer la espina, no acepto tu rosa.



Porque es tan duro verte pasar sostenidos de la mano; si cuando estamos juntos, con tu clímax de amor me llenas de felicidad.

En mi soledad dejo vagar mi mano en mi cuerpo tratando de recrear tus besos y caricias, pero al pensar en donde estás siento una espina clavarse en mi corazón.

No dejo de pensar en ti y nuestro próximo momento, donde te entregas sin reservas ni límites.

Hasta cuándo aprenderé a querer el dolor diario de esa espina en mi corazón y así poder ser feliz de esas pocas rosas que me regalas.


A lo mejor, si no aprendo a querer la espina mejor no acepto tu rosa.

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