23.10.12

Hasta la Malapalabra Cuesta


Todo cuesta o revisen a ver si encuentran algo gratis y me avisan. Pero hay costos que con gusto se pagan. Por ejemplo, los costos del amor, de un viaje placentero o comprar cosas nuevas y que decir de una buena rumba o una cena exquisita.

De lo más costoso encontramos la verdad, la libertad y la justicia. Pocos están dispuestos a pagar, pero con facilidad toman posiciones dilatorias, evasivas, acomodaticias  y todo lo que se le asemeje para dilatar, eludir o evitar el pago. Lo que no queremos aceptar es que al final siempre se paga y más caro; y peor aún, generando altos costos a terceros inocentes. Por eso, estos costos hay que asumirlos y pagarlos en su totalidad, rápido y sin rechistar.

A todos aquellos que respetamos, aceptamos y practicamos el pronto pago, se nos exige no quejarnos, pero al menos de lo que queda, nos alcanza para una malapalabra, una sonrisa y echar pa’lante.

A mi amiga Ana María, pa’lante.

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