14.4.13

Laquchu



Enfrentar afanes y no soñar es el mal de nuestros días. Para una gran mayoría los sueños son indeseables, generan angustias y miedos porque su logro se ve imposible y solo nos complican el diario vivir, especialmente si intentamos hacerlos realidad.

Para esa inmensa mayoría es sencillo y suficiente lidiar con los afanes diarios. Enfrentarse o intentar cambiar la realidad no es viable ni conveniente. No se ven capaces de sobrepasar esa realidad y solo sobreviven y en ocasiones, está casi autoimpuesta impotencia, explota en violencia, depresión o escapismo.

Otros nos hacemos exitosos en darle manejo a la realidad y en ocasiones la superamos, tanto así que nos ponemos en la tarea de solucionarle la realidad a otros.

Unos cuantos nos damos el tiempo de  soñar y algo de color le ponemos a la vida.

Solo unos pocos intentamos llevar nuestros sueños a cabo, cambiando la realidad y  llenando de esperanza y felicidad al mundo.

A mis dos hijos quienes deberán escoger su camino, por favor nunca dejen de soñar y de intentar hacerlos realidad.

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