20.11.18

Matyse

Técnica; Acrílico
Tamaño: 70 x 50
michelsaer@gmail.com
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“To what end we chronicle our life and pansies, if not with the solely intent to record them with the utmost honesty and sincerity, for the purpose of inherit them to thou descendants as a precious present and the best knowledge of thou life. But tied on your honesty and the way thou carried your life, it is possible that this be of help to them to elapse their life journey, with a heart full of love, their spirit, shining with optimism and his mind focused on the positive.” (Anonymous)

“Con qué objetivo hacemos una crónica de nuestra vida y pensamientos, si no con la única intención de registrarlos con la mayor honestidad y sinceridad, con el fin de heredarlo a tus descendientes como un precioso regalo y el mejor registro de tu vida. Pero dependiendo en la honestidad y a la forma en que llevaste tu vida, será posible que esto les ayude a pasar el viaje de su vida con un corazón lleno de amor, su espíritu, brillando con optimismo y su mente enfocada en lo positivo. (Anónimo)

Mis pensamientos no paran de divagar entre mis recuerdos y mi presente, en especial de aquellas memorias que han marcado mi vida. Recuerdos felices y tristes. Pero sé con certeza, que el recordar me ha brindado diversas y valiosas enseñanzas, las cuales en muchas ocasiones han sido de gran servicio en la toma de mis decisiones.

No sé si sea lo más común, pero los recuerdos con nuestros Progenitores son de los que más nos impactan y viven en nuestras mentes. En especial aquellos donde sentimos que les fallamos o que fallamos o cuando ellos fallan. Pero verlos solo como episodios tristes de tu vida sería un vacuo ejercicio. Estos son los recuerdos donde encontraras las mejores enseñanzas y si lo permitimos, nos ayudará a llevar una mejor y optima vida y muy probable a ser feliz.

Una de las cosas que aprendí es que mi Señor no es silencio ni invisible. Puedo escucharlo y verlo en todos los momentos de mi vida. Lo veo y oigo en mi entorno, en mis recuerdos, en mis sueños, en mis festejos, en mis tristezas, en la gente que me rodea, en la Naturaleza, en el espacio, presencialmente, virtualmente y hasta cuánticamente. El Señor es la Vida.

Entendí que no hay ser en la naturaleza que pueda crear vida. Somos vehículos para que la vida se prolongue, se perpetúe, se extienda en todos los sentidos. Pero el hombre, a diferencia de otras criaturas ha sido bendecido con un mayor poder para descubrir, recrear, modificar, transformar, diseñar, transmutar, analizar, estudiar, probar, etc., lo ya creado en este universo. 

Ahora sé que no hay ser en la Naturaleza que no sufra de las mismas limitaciones y pruebas que ella ejerce sobre todos. No hay vida sin muerte. No hay vida sin propósito. No hay experiencia que no nos enseñe. No hay posible, sin la intención y la consecuente acción que debe seguir. No hay amor sin odio. Todo busca su balance. No hay acción sin reacción. Todo está conectado, es una sola Cosa.

Creo en que no existe la Nada en el universo que conocemos, hasta en lo que vemos Vacío, está lleno de Cosas que aún no entendemos.  

Pero lamentablemente los únicos recuerdos o memorias que no tengo y no sé si podré acceder a ellos alguna vez, son los de mi concepción y lo que seguro nunca entenderé es cómo la vida se crea y se otorga, a cada uno de nosotros al ser concebidos.