Cuando el dolor
te acosa, te escabulles con ojos cerrados y el anhelo de que un fabuloso magín lo
disipe. Y cuando logras el deshacer, en la soledad te cuestionas si tu angustiado
corazón latirá de nuevo: por quién o por nunca jamás. Y aunque en lo más
profundo deseas ese amar, ya no deseas ser amada.
Fantaseas entonces
con que el amor llegue en un instante, aun cuando te aterra que desaparezca como
los fugitivos instantes de tu realidad. ¿Te resignarás en el deshacer, aceptando
que nada haga latir tu corazón? ¿Te ahogarás pensando en quién te amará o
a quién extrañarás?
No olvides: solo un nuevo amor te rehará.

Gracias
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