Hermano, hay mucha incertidumbre y dolor; el miedo nos sobrecoge. El ruido nos confunde y no nos deja entender tu mensaje. Presenciamos tu resistencia, perseverancia y fortaleza ante el sufrimiento extremo, pero nos rendimos de prisa y nos quebramos ante la menor herida.
Nos enseñaste la decencia y la firmeza, pero claudicamos
fácilmente en nuestros valores y principios. Tu ejemplo de una vida buena,
llena de bondad y sabiduría; virtudes que, juntas, iluminan el camino, las hemos
desechado y caemos en la oscuridad. Olvidamos que tu entrega y tu servicio
son el modelo ideal para vivir en rectitud.
Hoy te necesitamos cerca. Tu presencia nos concede el valor para vivir con honestidad. Si somos honestos, simplificamos la existencia y damos el mejor ejemplo. Si te mantenemos cerca, tu humildad guiará nuestros actos y pensamientos para que entreguemos lo mejor de nosotros.
A ti, que nos enseñaste que el creador está aquí; que nos rodea, nos integra y perfecciona, ruego nos guíes hacia la paz y la serenidad, para que logremos cuidarnos los unos a los otros.
A ti, Hermano, ni un libro, ni un santuario, ni un símbolo
te hacen honor. Nada te acerca tanto a nosotros como, sencillamente, amarnos y
perpetuar tu ejemplo; ese que recibimos de tu amor y tu perdón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario, es de inmenso valor, que tengas un excelente día. |
Thanks for your comment, it is of immense value, have a great day.