30.6.17

La manguala cómplice y malvada




Juntos, la imaginación y el miedo tejen, en la mayoría de los casos, una trampa fatal. Si no somos cuidadosos, estos dos "demonios" —en una manguala cómplice y malvada— nos arrastran a simular escenarios de amenaza inexistentes, que tal vez nunca se materialicen.

Y aunque nos repitamos hasta el cansancio que debemos mantenernos serenos y no hacer suposiciones, casi siempre la ansiedad, el desespero y la impaciencia —respuestas derivadas del propio miedo— terminan secuestrando nuestro pensamiento.

Ante esto surge la duda: cuando el miedo nos inunda, ¿la solución será intentar "no pensar tanto", aun sabiendo que en la práctica resulta biológicamente paradójico?

El antídoto real exige cambiar la naturaleza de lo que se piensa, anclando la cognición a la realidad material y empírica del presente. Pregúntate: ¿Qué está sucediendo exactamente en este preciso segundo en mi entorno? ¿Qué evidencia física e inmediata tengo frente a mis ojos que justifique esta alarma?

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