Imagen: Jaqueline Char - Cartagena de Indias: Camellon de los Martires.
Todo relato necesita una inyección constante de encanto y difusión para no colapsar.
Sin embargo, la
razón no le pertenece a quien dice tenerla: se verifica en los hechos y en el
examen ajeno. La rectitud no se erige declarándola. La decencia no habita el
pregón.
La realidad se impone cuando la ficción se disuelve. Al final, no sobrevive lo que dijimos ser, sino la mecánica estricta de nuestros actos.

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