En ocasiones, un sentir de inconclusión nos sobreviene, llenándonos de ansiedad por aquello que anhelamos y que no se da cuando lo esperamos. Un apremio que nos empuja a trabajar turnos extras de alma y cuerpo.
"Serenidad y paciencia, mi amigo Solín", nos recuerda el inolvidable Kalimán. Pero no como un estado de pasividad que espera dormido el devenir, sino la actitud para operar sin el ruido del desespero.
¿Es fácil estar serenos y pacientes? ¡No! Pero es la receta para el bienestar. En esas horas extras, no olvides, la paciencia es, en última instancia, la forma más alta de la disciplina. Es, en esencia, la serenidad de quien sabe que el trabajo bien hecho habita su propio tiempo.

No comments:
Post a Comment
Gracias por tu comentario, es de inmenso valor, que tengas un excelente día. |
Thanks for your comment, it is of immense value, have a great day.